Psicóloga, especialista en Bioneuroemoción (2014) Terapeuta Transpersonal Profesora de la Escuela Española de Desarrollo Transpersonal. Facilitadora de Círculos de Mujeres.
miércoles, 20 de febrero de 2013
Practicar el "Y qué" es muy sano y aporta bienestar interior
Y qué.. si no llegamos a tiempo? si no lo hacemos bien? si no somos perfectos? si no tenemos en cada momento la respuesta adecuada?
Y qué... son unas palabras que me encantan, porque son liberadoras de exigencias, de tratar de llegar cada día a la meta que nos hemos propuesto.
Y qué... son letras mágicas que me dicen que no pasa nada, que todo tiene arreglo, que lo que no he hecho hoy, puedo hacerlo mañana, que si me he equivocado no es un problema, que tengo una nueva oportunidad para volver a intentarlo.
Y qué... si estoy cansada, si me duermo por los rincones, si me río a carcajadas, si me concedoel permiso para descansar, para no hacer nada, para sentir, para silenciar, para ser.
Cada vez que yo me digo éstas palabras, me siento mejor, me sacan de las prisas y me devuelven a casa...
almufuentes@gmail.com
martes, 19 de febrero de 2013
Si tu puedes ver lo invisible... el Universo hará lo imposible
Ver lo invisible, qué divertido... pero eso es "jugar" y en nuestras creencias está que como adultos, podemos jugar al paddle, al tenis, con las palas de la playa, podemos jugar a algún juego de cartas, al trivial, podemos jugar con nuestros hijos... pero ¿jugar a ver lo invisible?
Pues si, jugar a ver lo invisible es hacerlo posible. Solo tenemos que echar la mirada atrás y darnos cuenta de cómo comenzaron todas aquellas cosas importantes en nuestra vida...
Hoy os invito a hacer una parada en vuestro día, y en esa parada de cinco minutos, atreveros a ver lo invisible, aquello que no está en éstos momentos. Ya sé que resulta raro... pero no importa ¡hazlo! lo que tu quieras, tan grande o pequeño como lo desees, atrévete a ver lo invisible y el Universo con toda seguridad, conspirará para que lo consigas, o lo que es lo mismo, hará lo imposible.
Yo ya estoy deseando encontrar mis cinco minutos para ver lo invisible
¡que el Universo se prepare!
Feliz mañana
viernes, 15 de febrero de 2013
Una gran pregunta... en un día importante
Hoy celebramos cumpleaños en casa... el 15 de febrero nació hace 8 años una niña en un lugar lejano, la del hilo rojo de mi pie, la que tantas veces había soñado.
Esta mañana me he despertado con ella y me ha hecho una gran pregunta... entonces mama... si yo nací el 15 de febrero, tú viniste a buscarme el día 14 de febrero ¿no? justo el día de los enamorados.. ¿no?
No cariño, yo tuve que esperar un año entero antes de ir a por tí... y mi hija se ha quedado pensativa y algo seria... y ¿por qué? me ha preguntado... justo en ese momento, sus hermanas se han tirado sobre ella y la han llenado de besos y abrazos.
Pero la pregunta está ahí... y está bien, es lógico que ella quiera saber, así que ésta madre que toma café ésta mañana de viernes, justo antes de empezar su consulta... tendrá que respirar y hablar con su hija porque la verdad solo tiene un camino y el amor que la tenemos, con toda seguridad le dará las alas que ella necesita para volar bien alto.
almufuentes@gmail.com
jueves, 14 de febrero de 2013
Las contadoras de cuentos e historias
Abe era para mi la mejor contadora de historias del mundo.
En mi casa la pagaban por coser, pero ¡que va!, esa no era su verdadera misión. ¿Quién necesitaba más a quién? ella necesitaba el dinero, yo su presencia y sus relatos.
Esta mañana mientras tomaba el café, recordaba sus manos arrugadas alrededor de mi cintura, el metro que le colgaba del cuello y como me impresionaba ver, con qué destreza sujetaba los alfileres en la comisura de sus labios sin tragárselos...
La merienda al lado de "Abe" era un momento mágico, el pan con chocolate sabía mejor si ella me contaba sus historias. La guerra civil, el trozo de tocino que guardaba su madre en un armario, su novio Tomás que era fotógrafo y ¡ella lo veía tan guapo!, las amigas de su clase de costura, el miedo que sentía cuando regresaba a casa por las calles de Madrid, las vendas que enrrollaba para los soldados, los vestidos que se hacía...
Contar historias y cuentos es un arte, el arte de lo sencillo, son momentos que se crean entre dos personas, espacios mágicos que de pronto te trasladan a otras épocas, a otros lugares.
Hoy quiero honrar a "las Abes" que han pasado por nuestra vida, en forma de abuelas, de cuidadoras, de costureras y soplar un beso inmenso que les llegue en forma de agradecimiento, allá donde estén.
almufuentes@gmail.com
miércoles, 13 de febrero de 2013
El malo de la clase... también soy yo
Mi parte mala, la que hiere, la que trato de ocultar, la que no me gusta, de la que me avergüenzo me señala algo, es un maestro que me llega para avisarme, falta espacio, falta amor, sé consciente, hazlo consciente.
El ego no acepta aquellas partes que por creencias se han rechazado, y me dice que yo no soy éste niño de la foto de mirada peleona y retadora, que seguramente acaba de batirse en duelo con un compañero de clase, yo, por el contrario soy un amor, una princesa, un ser bondadoso, generoso... y bla bla bla
Pero si miro a los ojos de éste niño, me veo a mi misma y por eso, me cuesta aguantar la mirada.
El enfado nos habla y a mi particularmente me dice, me grita: QUIERO AMOR. Lo veo a menudo en los ojos de mis hijos, en mi rebeldía, en mis caídas. Los niños malos no son malos, están solo necesitados de amor.
Observemos a los niños que nos rodean, observemos al niño interior y cuando su mirada sea como la del niño de la foto, pongamos atención plena porque, el malo de la clase solo quiere amor, mi parte mala solo quiere amor y detrás de esa mirada solo hay miedo, miedo a no tener amor.
Mi gasolina es el amor, mi enfado... es simplemente una señal.
almufuentes@gmail.com
martes, 12 de febrero de 2013
Admiro lo sencillo y lo que yo admiro... ya es mio
Vivimos admirando, admirar significa "mirar para arriba", nada tiene que ver con la envidia, con los celos, con la rabia... por el contrario, admirar supone mirar una parte de nosotros aún no descubierta que se refleja en los demás.
Yo admiro lo sencillo, esa explicación simple que viene de dentro, que me despierta, que me llega, que comprendo... admiro las pequeñas cosas que no son difíciles, pero que a veces son tan sencillas que creemos que ahí no puede estar la respuesta.
Admiro a quien utiliza palabras que soy capaz de entender, gestos que soy capaz de seguir, sonrisas que capto como sinceras. Admiro a quien me habla con pasión porque detrás hay fuerza, hay colores, hay vida.
Admiro a quien es humilde, a quien es vulnerable, al que expresa con apertura, al que no teme lo que dice si le sale del corazón. Admiro al que se emociona sin ocultarlo.
Y la maravillosa noticia, es que todo aquello que yo admiro, lo tengo, es mio por derecho, está en algún rincón escondido y en el momento más sencillo, más simple, lo veré y podré cogerlo, reconocerlo y saber que es mio. No hay que esforzarse, no es necesario, es mucho más fácil... estar atento y de pronto, ¡ahí está!
Lo que yo admiro en el otro, ya lo tengo... no tengo que buscarlo fuera, la pista es "búscalo dentro", yo voy a hacerlo ¿y tú?
Feliz mañana
almufuentes@gmail.com
viernes, 8 de febrero de 2013
La música, una gran aliada, ¡utilízala a tu favor!
¿Verdad que hay canciones que te ponen muy triste porque te traen recuerdos de momentos felices?
¿Esas canciones que de pronto te invaden a través de la radio y te recuerdan a alguien o a algo y notas que tu energía de pronto se ha puesto bajo mínimos?... o ¿tal vez tu mismo de forma un poquito masoquista, las escuchas y te echas a nadar en la tristeza?.
Por el contrario, hay canciones que suenan y entonces, coges el cepillo del pelo y frente al espejo te conviertes en una artista de rock. La música es una gran herramienta para utilizarla a tu favor y recordarlo es importante para crearnos momentos y espacios de felicidad y desahogo.
Hay otras músicas que te acompañan en la calma, que te conectan, que te dan paz... otras te recuerdan a tu niño, a tu adolescente, a tus amigos, a alguien en concreto.
Hoy pongo mi intención en poner música en mi vida, siendo consciente del efecto que tiene en mi, que en definitiva es guiar mis propias velas y no irme a la deriva. Cuando me sienta baja de moral, voy a ponerme esa música que me pone a cien, que me hace incluso bailar estando sola, creer que puedo, que soy capaz, que llegaré. Esa música que me genera endorfinas, que me llena de energía, la música es muy importante, su efecto en nosotros es euforizante o calmante. Recordarlo y poner consciencia es decidir amarse bien.
almufuentes@gmail.com
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