jueves, 14 de febrero de 2013

Las contadoras de cuentos e historias


Abe era para mi la mejor contadora de historias del mundo.
En mi casa la pagaban por coser, pero ¡que va!, esa no era su verdadera misión. ¿Quién necesitaba más a quién? ella necesitaba el dinero, yo su presencia y sus relatos.

Esta mañana mientras tomaba el café, recordaba sus manos arrugadas alrededor de mi cintura, el metro que le colgaba del cuello y como me impresionaba ver, con qué destreza sujetaba los alfileres en la comisura de sus labios sin tragárselos...

La merienda al lado de "Abe" era un momento mágico, el pan con chocolate sabía mejor si ella me contaba sus historias. La guerra civil, el trozo de tocino que guardaba su madre en un armario, su novio Tomás que era fotógrafo y ¡ella lo veía tan guapo!, las amigas de su clase de costura, el miedo que sentía cuando regresaba a casa por las calles de Madrid, las vendas que enrrollaba para los soldados, los vestidos que se hacía...

Contar historias y cuentos es un arte, el arte de lo sencillo, son momentos que se crean entre dos personas, espacios mágicos que de pronto te trasladan a otras épocas, a otros lugares.

Hoy quiero honrar a "las Abes" que han pasado por nuestra vida, en forma de abuelas, de cuidadoras, de costureras y soplar un beso inmenso que les llegue en forma de agradecimiento, allá donde estén.

almufuentes@gmail.com




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