martes, 5 de febrero de 2013

Poner la mesa como si recibiéramos a un principe


La mayoría de nosotros ponemos una mesa preciosa cuando hay una ocasión especial... entonces sacamos esos cubiertos que tenemos guardados, esos vasos que reservamos, esa vajilla que tanto nos gusta y que vemos a través de un cristal de un aparador, sin embargo para el día a día, dejamos el mantel de plástico, la servilleta de papel, el plato con algún desconchón, los cubiertos que nos van quedando y los vasos de ikea.

Cada día podemos darnos lo mejor a nosotros mismos, y una buena forma de empezar es convirtiendo esa mesa en una mesa especial, porque hoy es lo único que importa, mañana no tenemos ni idea donde estaremos. Sentarse a desayunar, a comer, a cenar y cuidar ese espacio con consciencia, con mimo, con atención, nos cuesta un poco al principio, pero ¡merece la pena!.

Qué mejor que comer en el plato bonito, con los cubiertos nuevos, con las copas o vasos relucientes... cada día, porque sentarse a la mesa, aunque sea uno solo, es un regalo que a veces pensamos que ocurrirá cientos de veces, pero en realidad, no tenemos ni idea.

Hoy quiero proponeros que probéis a poner la mesa para vosotros mismos, como si fuerais ese príncipe al que esperáis, esa familia a la que invitáis, esos amigos a los que agasajáis. La mesa para ti, que eres lo más importante que tienes, para tu pareja, para tus hijos, el placer que se siente, el placer que sentirán ellos, será un regalo con toda seguridad. Entonces vendrá la gran pregunta ¿quién viene a cenar? y la respuesta es sencilla, NOSOTROS, TU  y YO.

Feliz mañana

almufuentes@gmail.com

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