viernes, 25 de septiembre de 2015

Sostener el deseo de soplar



Esta bola naranja es Cristal, una masa brillante, maleable y tentadora.
Con ella existen todas las posibilidades… va unida a un palo hueco por el que se sopla, como a un cordón umbilical dispuesto a tomar la forma que el soplador, con cierta habilidad y destreza le dé.

Pensaba este fin de semana pasado, mirando al mar que me inspira, que en cada momento, tenemos frente a nosotros nuevas bolas de cristal y observaba mi tendencia humana a soplar en exceso y no saber sostener sencillamente la preciada masa.

Cada situación es una bola de cristal y yo la soplo y se me va de las manos, la soplo y la soplo con suspiros de alegría o de tristeza y de pronto se me hace tan grande, que no sé ni que forma tiene, no sé ni donde guardarla.

Soplar en exceso es exagerar para mi.

Soplar es no aceptar sencillamente cada situación tal y como llega, sin querer convertirla, adornarla, transformarla en algo diferente a lo que es, sin mas.


Sonrío y observo y me veo como el soplador de la imagen que acompaña lo que escribo. Con mi delantal protector, exagero, lloro, río, mientras sigo soplando sin saber qué es lo que estoy haciendo. Exagerar forma parte de mi, de mi pasión, de mi mente, pero no forma parte de mi esencia. Mi Ser interior ha comprendido a través de esta metáfora, que cada situación he de dejarla estar y ser tal y como es, en la confianza plena de que es lo mejor para mi, aunque a veces me cueste comprenderlo y me empeñe en soplar y soplar, sin darme cuenta que el aprendizaje está en sostener el deseo de cambiar la cosas…

Feliz fin de semana otoñal, feliz vivir, feliz sostener.

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