miércoles, 6 de noviembre de 2013

Sí que me quiere... claro que me quiere


Con la llegada del otoño, me vuelve la pasión por las Margaritas. Acompañando a esa flor, me vienen recuerdos de la infancia... ¿quién no ha deshojado la típica margarita con una voz expectante: me quiere, no me quiere, me quiere, no me quiere?. Tengo que reconocer que yo, hacía trampas, pues si una de esas flores inofensivas me traía en forma de Oráculo un "no me quiere", rápidamente cogía otra para comenzar de nuevo hasta que el resultado final era un SI ME QUIERE.

La margarita fue la primera flor que yo aprendí a pintar, sencilla, elegante y fácil de manejar. Desde entonces, cada vez que imagino a una abeja, la veo encima de una margarita. Mis collares de flores fueron de margaritas, mis diademas para el pelo tenían siempre margaritas, algún vestido con margaritas también recuerdo...

Me encanta ir a comprarlas con la llegada del otoño, son baratas y de colores muy tierra y lo mejor, ¡duran eternamente! no hay que irse muy lejos, no hay que gastar mucho para poner un toque de color en nuestros espacios sagrados, comprar margaritas es un ritual que me alegra el corazón, que da calidez a mi hogar y me recuerda que SI ME QUIERE. Se le puede pedir algo más a una flor?

Almu Fuentes

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