viernes, 3 de octubre de 2014

¿Esquinas o escaleras?


No espero nada y lo agradezco todo… Es viernes, el día promete ser luminoso, al menos aquí en Madrid. Me he despertado muy pronto, estudio y preparo mi primera clase de Transgeneracional que daré mañana en Kayzen La Colina. Entre fotos antiguas y árboles familiares, tomo mi café en la serenidad de la casa, entre los colores de las flores de otoño y cada vez que mi mente desea tomar el control, me doy cuenta y la observo.

Mi mente me exige, me asusta, me preocupa, me hace dudar, me culpa, es poderosa, mucho.
Pero yo no soy eso. Ya no me identifico. Mi mente me saca del momento presente, me lleva al pasado, me empuja al futuro, y la sigo observando. Solo ahí tiene poder.

Mientras tomo el café, me ha venido el recuerdo de un juego infantil: Las cuatro esquinas. Recuerdo que me ponía nerviosa cuando veía a alguna amiga que venía hacia mi esquina porque eso significaba que yo tenía que abandonarla y correr a otra esquina, competir por ella para ponerme a salvo. Son juegos de la mente, jajajaja, te quedas sin esquina y o corres o te pillan.

Muchas veces el día a día es así. Jugamos a sentir la adrenalina de la persecución simbólica, el sueño irreal de ponernos a salvo, la desesperación de perder la esquina.

El trabajo es una esquina, los hijos otra, la pareja también es una esquina, el dinero otra, correr hacia todos lados en una locura esquinada hasta caer rendidos en el útero (cama) cada noche. El miedo es una esquina, la exigencia otra, la inseguridad tiene forma de esquina y la culpa no es diferente…

Y entonces me paro, me detengo, hago un foto de ese juego loco y salgo de él. Lo veo desde fuera y me pregunto ¿quién se lo inventó? quién se inventó un juego en donde el inconsciente entiende que no hay salida y que estás en peligro aunque sea entre risas nerviosas?

Y sonrío y vuelvo a las hojas de la foto, subo simbólicamente por esa escalera otoñal y respiro. Nada es real, todo es un sueño y yo, hoy, en este sueño elijo que no haya esquinas, solo escaleras simbólicas, mágicas, livianas que me indican el camino de regreso a casa.

Feliz fin de semana


Almu Fuentes

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