Psicóloga, especialista en Bioneuroemoción (2014) Terapeuta Transpersonal Profesora de la Escuela Española de Desarrollo Transpersonal. Facilitadora de Círculos de Mujeres.
martes, 5 de marzo de 2013
El alivio de jugar a vuestro lado
Algo en mi interior me dice y así lo manifiesto siempre, que la vida es un juego... un juego que comienza el día en que llegamos y continúa en otro lugar en el momento en el que partimos. Un juego con unas reglas herméticas o desconocidas a los ojos, a la razón, al pensamiento, pero con una profunda sincronicidad y magia, solo perceptible por la intuición y el silencio.
Pero a veces, me cuesta recordar que la vida es un juego, no sé si os ocurre a vosotros, supongo que también. En cuanto no estoy atenta, me tomo las cosas demasiado en serio y la vida se me aparece como un enfrentamiento diario. Entonces me vuelven las palabras que tengo registradas dentro de mis creencias "La vida es dura" "es una batalla, una pelea constante"... ¡¡¡pero no!!!!!
La vida es un juego, un juego de consciencia, un juego de atención. Cada día estamos simbólicamente en una casilla en donde ocurren cosas, suceden cosas que forman parte del juego. Tirar el dado cada mañana, coger impulso y saltar de nuevo a otra casilla, con nuevas oportunidades, con otras experiencias, con otros acompañantes tal vez... quién sabe, ese es el misterio de éste juego.
La actitud es lo importante, no pongamos mucha razón al jugar, la razón nos llena de miedos, de preocupaciones, de temores, de prejuicios, que a veces nos hacen sentir que jugamos en un juego horrible, duro, desesperanzador, un juego que querríamos abandonar, bajarnos del tablero y huir. Y lo cierto es, que el juego es lo que nosotros queramos que sea, depende de como lo miremos, de las ganas que pongamos al jugar, de la ilusión que entreguemos, de la fé que concedamos, de la magia que generemos, de nuestra intención... de la valentía, del equipo de apoyo al que nos unamos.
Respiremos, cojamos el dado, vamos a tirarlo, vamos a observar la casilla en la que hemos caído hoy, vamos a hacerle un guiño, a sacar todas nuestras herramientas para las pruebas que el día nos depare. Sacar la lupa para ver la magia y las sincronicidades, las tijeras para cortar y ver más allá. Todo va a depender de mi, de lo que sea capaz de hacer en mi casilla, pero hay una cosa cierta, que alivio me da veros a mi lado mientras juego. Por favor, sentirme al lado vuestro también. El juego está en marcha...
almufuentes@gmail.com
lunes, 4 de marzo de 2013
Qué bien hechos estamos
Confieso que llevo un tiempo dándole vueltas a la alimentación, comer más fruta y más verdura, comer más sano y con consciencia, despacio y si es posible en silencio, saboreando lo que como, su textura, los matices... Llevo mucho tiempo escuchando que el azúcar blanco es veneno, así que durante éste fin de semana, me dispuse a escribir sobre el azúcar en el blog.
He buscado en muchas páginas de internet los efectos que produce en nuestro organismo el azúcar blanco refinado, llegando incluso a encontrar un artículo en el que se comparaba a éste producto tan frecuente en nuestra dieta con "un veneno". Imposible no acongojarse, más cuando eres madre y por ello, responsable de la alimentación de niños que confían plenamente en lo que les pones en sus platos cada día.
El sábado pensé que iba a declararle la guerra al polvo dulce blanco que tanto me gusta y que me iba a convertir en una fiel defensora del azúcar moreno, pero a medida que seguía leyendo artículos, me vi sumida en una gran confusión. Resulta que las ventajas o desventajas de uno y otro no son relevantes.
Dependiendo de la opinión de un experto o de otro, iba cambiando mi azucarero de color... que lío.
Es cierto que hay muchos intereses creados en torno a lo que comemos, confiar en que lo que llega a nuestras mesas es sano, es simplemente una utopía, yo ya no tengo ni idea de lo que es sano y de lo que no. Así que voy a hacer lo que he venido haciendo hasta ahora, comer con moderación todo aquello que me gusta, ya sea bueno o malo. Soltar las opiniones y los artículos, no meterme en el miedo que me produce hablar de veneno o de cosas sanas, porque lo que hoy es sano, todos sabemos, que mañana puede no serlo.
A veces, no saber mucho es lo sano, vivir sin darle demasiadas vueltas a las cosas, aplicar el sentido común de cada uno y cruzar los dedos. La información o mejor el exceso de información me asusta. Siempre recuerdo una demostración que me hizo en casa una vendedora de aspiradoras, resulta que tenía mi colchón todo lleno de ácaros y de bichos que mi vista no alcanzaba a ver.
Yo prefiero seguir durmiendo tranquila y ponerme un par de cucharadas en el café sin sentir que estoy rodeada de cosas extrañas o envenenándome... yo prefiero pasar las cosas por el filtro de mi intuición y si vivo entre ácaros y no los veo, mucho mejor, para eso estamos tan bien hechos.
Feliz mañana
almufuentes@gmail.com
jueves, 28 de febrero de 2013
Complacer-ME qué placer...
Nacemos y aprendemos a complacer, es un mecanismo de supervivencia, un botón en nuestro avatar con el que intentamos asegurarnos el amor y el cuidado de los demás. Nuestros gestos, nuestras sonrisas, las miradas, el tono de voz y poco a poco las bromas y los encandilamientos.
Aprendemos a seducir desde niños, a ganarnos el cariño y la simpatía, a salvarnos de broncas, a desarmar al de enfrente con nuestra magia complaciente. Primero lo hacemos con nuestros padres, luego con los profesores y amigos, nuestra pareja, el jefe, el compañero, los hijos...
El complacer tiene además la ventaja de que aumenta nuestra paciencia, nuestra energía y si funciona... nuestra felicidad.
Sin embargo, tenemos que conocer bien ésta herramienta, éste don natural para utilizarlo con todas sus posibilidades. Complacer a los demás y también recordar complacernos a nosotros mismos.
Recuerdo hace unos años, cuando mis niños eran muy pequeños que recorría los pasillos de un supermercado una y otra vez, metiendo en mi carro todo aquello que complacía a los que yo amaba, era perfectamente capaz de recordar cada producto que haría feliz a alguno de mi tribu, compraba con amor y me sentía feliz y así pasaba mis días en la certeza de ser la mujer con más capacidad de complacer a los demás.
Pero un día me dí cuenta de que si bien yo tenía una gran capacidad de complacer al exterior, era muy rara la ocasión en la que yo misma me complacía. Así que comencé a intentar complacerme y descubrí que ni siquiera sabía lo que me complacía. Esos pequeños detalles que eran válidos para otros, pero no para mi. Me había acostumbrado a comprar cereales de todos los sabores y texturas, cervezas y quesos deliciosos para el paladar de otros y no tenía ni idea qué cosas me daban a mi placer.
Aquello supuso un gran despertar para mi, durante días paseé con mi carro intentando llenarlo de mis cosas, me sentía tan mal, ¡tan egoísta, tan egocéntrica!... hasta que poco a poco fui dando salida a mis propios deseos.
Complacer comienza por darse placer a uno mismo, complacer al interior y después al exterior. Merecemos darnos placer como forma de amor a nuestro ser. A mi me resultó un gran descubrimiento que cada día disfruto y lo mejor, es que me he dado cuenta de que cuando yo disfruto y soy complaciente conmigo misma, mi luz y mi energía se disparan y solo con eso... me siento inmensamente feliz.
almufuentes@gmail.com
miércoles, 27 de febrero de 2013
Menos pensar... y más sentir
Cuánto pensamos, cuántas vueltas le damos a las cosas, cuánta verdad lista para salir a la superficie si le damos permiso, cuánta falta nos hace SENTIR.
Escuchar el lenguaje interior, eso que sabemos que está pero que en muchas ocasiones no se corresponde con lo que pensamos, con nuestro diálogo de voces que nos vuelven locos.
Sentir, ponerse la mano en el corazón y preguntarnos ¿quién soy? ¿lo sabemos? yo no.
Porque cada día soy diferente, me muevo como se mueve todo en el universo, pero lo que si observo cuando silencio, es que lo que siento difiere de lo que pienso.
Sentir sin miedo a las respuestas que me lleguen de dentro, sin juicio, sin querer obtener una gran nota. Tenemos mucho miedo a sentir, tal vez porque nos deja desnudos, vulnerables, sin embargo, ahí está la verdadera fuerza, todo lo demás es piel dura llena de pelo con grietas y callos, pero dentro...
¿quién hay dentro de ti? ¿lo sabes?
almufuentes@gmail.com
martes, 26 de febrero de 2013
Vivir en el bosque
Una casita, dos casitas, tres casitas, de paja, de palos, de ladrillos...
He pasado toda una vida buscando lugares en los que cobijarme, sentirme segura, protegida, tener aquello que creía que necesitaba. He pasado toda una vida temiendo al bosque, al espacio abierto, temiendo al lobo, a las noches oscuras y frías sin paredes. Pero un día, cuando no tienes más remedio que adentrarte en el bosque, cuando las puertas de las casitas están cerradas, te ves allí en medio y aprendes.
Entonces te das cuenta de que la verdadera libertad está en no tener una llave en concreto que te abra el espacio en el que tan segura creías sentirte. Ves con asombro que en el bosque vive también mucha gente como tú, cuyos espacios cerrados quedaron atrás y te unes a ellos y comienzas a caminar, a reconocer que la vida te va dando aquello que necesitas en "el momento presente". Dejas de temer al futuro que te imaginas según lo que has vivido en el pasado, dejas de tener expectativas y simplemente vives.
El bosque es mi nuevo hogar, un bosque extenso sin límites, sin mapas, sin brújula. El fuego lo haces cuando tu quieras, si quieres luz, miras la luna o miras el sol, si quieres parar te das permiso para descansar, si quieres seguir, encuentras acompañantes... una casita, dos casitas, tres casitas, de paja, de palos, de ladrillos estuvo bien, ahora elijo el sonido del agua, el crujir de las ramas y el aullido del lobo a lo lejos, ese lobo que son solo mis miedos en forma de pensamientos y total, al lobo le escuchaba igual en las casitas, pero allí dentro, me perdía muchas otras cosas. Feliz mañana
almufuentes@gmail.com
viernes, 22 de febrero de 2013
Aprender a ser fiel a uno mismo
Ser fiel a lo que uno siente, ser fiel al camino personal de cada cual, porque no hay ningún camino igual. Nadie tiene un sueño idéntico al otro y desviarse es un poco alejarse de la senda.
Acompañarnos claro, coincidir si, pasar tramos unidos también, sin miedo a perdernos, no te quiero para mi, te quiero conmigo que es muy distinto y no quiero que dejes de ser quien eres, por ser quien yo quiero que tu seas.
Fiel a lo que siento en cada momento, a mi propio lenguaje, a mis emociones, a mis pálpitos, a mi intuición, sin necesidad de ser comprendido, aceptado, aplaudido o apoyado.
Fiel sin hacer recuento de quien permanece junto a mi, fiel sin juzgar los deseos de quien desea recorrer otros tramos, por mucho que yo le ame, fiel a la libertad de cada uno, fiel a mi propia libertad.
Fiel a mis ideas, a mis propósitos, a aquello que me dice mi voz interior... fiel a mi piel, fiel para continuar sabiendo quién soy, para reconocerme cuando me respiro, para atenderme cuando me necesito. Fiel a las normas del juego propio, fiel a mis colores, a mis sonidos, a mis cosas invisibles...
Yo quiero aprender a ser fiel así... y así, porque lo veo, aprenderé.
almufuentes@gmail.com
jueves, 21 de febrero de 2013
Re-ríete y ríndete a la risa
La risa es la distancia más corta entre dos personas. No sabemos la razón, pero hay gente con la que te ríes sin parar, hasta en los peores momentos. Esa complicidad que surge entre hermanos, entre amigos... y no hablo del gracioso de turno, hablo simplemente de la magia que surge en algunas ocasiones en las que te cuesta estar serio.
Reírse es dar salida a una emoción sin control, es darse permiso, es la intuición de que "nada es tan importante", es la sabiduría de recordar que estamos de paso para ser felices. El que no se ríe es porque bloquea ese maravilloso escape, porque no es capaz de ponerse una gafas diferentes, porque no se rinde, porque no acepta.
Hay personas con las que no te ríes jamás y otras con las que no puedes parar de reír. Encontrarlas forma parte del camino, detectarlas es estar en la misma vibración, en la misma frecuencia.
Esta mañana, he estado pensando en aquellas personas con las que yo me río, trayendo a la memoria los momentos en los que tanto me he reído, seguramente a nadie más le haría gracia, al menos no tanta gracia como me hizo a mi, esa es la magia, ese es el misterio.
La risa es además contagiosa, si no te opones, entras en ella. Y si observas la razón por la cual te has reído, descubres partes de ti, incluso sombras personales que se asoman a la luz de una situación absurda.
Recuerdo la película de "Intocable", creo que ha sido una de las veces que me reído con más ímpetu, cuando está en la ópera y ve salir a un actor vestido de árbol y comienza a reírse a carcajadas. Reírse de lo absurdo, de la ignorancia personal, reírse en realidad de uno mismo, me parece genial. Es curioso, que simplemente mientras traigo a mi mente la imagen, ya se me escapa la risa.
La risa es un gran recurso, cuando estamos algo grises, oscuros, recordar los momentos en los que tanto nos hemos reído, nos permite revivir y volver a reír. Y si traemos a la memoria tantos recuerdos a veces malos, por qué no esforzarnos en traer también aquellas situaciones divertidas y así, hacernos un guiño personal que nos vuelve a elevar a lo que somos: felicidad y amor.
almufuentes@gmail.com
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