viernes, 6 de enero de 2017

Las navidades vuelven a su caja...



Guardo en mi piel los rayos del sol de Lanzarote.
Guardo en mis ojos los colores asombrosos del mar, el cielo y las tonalidades de la tierra.
Guardo hoy día de Reyes, los regalos de mis hijos, la sorpresa del Roscón en el desayuno que sigue siendo un clásico y me provoca enorme sonrisa.
Hoy me vienen a la memoria tantas mañanas de Reyes, desde mi foto con el verdugo rojo sentada en la pierna de aquel que yo creía mágico y que horas más tarde me besaría mientras dormía y dejaría junto a mi zapato todos los juguetes que había deseado... hasta las primeras mañanas en las que de la mano acompañaba a mis niños a observar asombrados todo lo que rodeaba sus calzados.

Hoy agradezco a mi madre toda la ilusión con la que me abrazó en este día, durante unos cuántos años, heredé de ella la forma de colocar las cosas, sin bolsas, sin papel, todo a la vista, y colocado. Cuántas noches ya como madre me rompí la cabeza montando casitas de pin y pon, o safaris de play Mobil!! mientras vigilaba que ninguno se levantara. Heredé de mi madre la tradición de dejar unas marcas negras en las mejillas con un corcho quemado, que representaba el beso del Rey Baltasar. Tal vez estos pequeños rituales los conserven mis hijos para los suyos, quién sabe... es tuyo Mamá!!

Mientras escucho a Marco Antonio Solís, que me fascina y saca mi parte más romántica, pienso en comenzar a desmontar el Arbol de navidad, guardar los adornos, las luces que por más que me empeñe, el año que viene volverán a estar enredadas y me pregunto... qué me traerá este 2017, donde estaré y con quien al volver a abrir esas cajas que se cierran en una fecha y se abren en otra?

Con cierta nostalgia de cada momento que se va.... de cada ciclo que termina, con la aceptación de confiar en mi camino, despido estas navidades con un GRACIAS.

Todo mi amor,

Almu Fuentes


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