jueves, 10 de enero de 2013

Aprendo, me cuesta pero aprendo


Dicen las estadísticas que un bebe se cae una media de 1.800 veces antes de aprender a andar con cierta soltura, y que ese patrón esta grabado en nuestro inconsciente. ¡Qué alivio!
Nos cuesta aprender, pero cuando aprendemos, ¡somos increíbles!, solo tenemos que fijarnos a la velocidad a la que andamos, ¡con lo que nos ha costado y ya ni lo recordamos!

Después de éste dato estadístico, me siento tranquila, tengo aún muchos intentos para:

aprender a no exigirme en exceso,
a valorarme un poco más,
a comprender que las cosas a veces me cuestan,
a quererme mejor,
a cuidarme con más atención
a no enredarme en pensamientos que no me aportan nada,
a ser mas humilde, menos mandona,
a no abandonar lo que empiezo,

Tengo que aprender también

a no abordar la nevera cuando estoy nerviosa,
a atender a mis hijos con todos los sentidos... a veces me cuesta,
a superar mis miedos existenciales,
a divertirme más,
a poner más atención en mi orden,
a comprender a los que me rodean,

Hoy, la foto de éste niño rodeado de espaguetis, aprendiendo a comer, me ha recordado que me quedan muchas oportunidades para volver a intentarlo, que cada intento estoy un paso más cerca... que tengo espacio para aprender lo que me cuesta, que nadie me persigue ni me evalúa, que soy libre para equivocarme y volver a levantarme y eso... me hace un poco más feliz.

almufuentes@gmail.com

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