lunes, 10 de diciembre de 2012

Navidad

Se va acercando... cada año por éstas mismas fechas, comenzamos algunos a sentir el peso del "tendría que ser feliz y estar contento" y no puedo... por una razón o por otra, por una pérdida de un ser querido al que echas de menos desde el fondo del alma, por la distancia con la familia o tribu de origen, por la cercanía obligada a aquellos con los que en realidad no deseamos compartir... por la distancia de aquellos que amamos, por una enfermedad, o tal vez porque así lo sientes sin mas, el caso es que para muchos, éstas fechas se llenan de tristeza y nostalgia, de soledad y melancolía.

He escuchado tantas veces decir "odio la navidad", "me gustaría estar lejos en navidad", "no soporto éstas fiestas",,, que no sé como pueden los comerciantes seguir insistiendo en algo que realmente nos despierta sentimientos tan encontrados.

¡El mundo está lleno de gente que preferiría pasar éstas fiestas por alto, que respiran aliviadas cuando acaban, cuando finalmente las luces de los escaparates y de las calles se apagan!

Sin embargo... las luces nos encantan, las velas las utilizamos en los momentos más placenteros. Tal vez lo que detestamos sea la obligación de la reunión familiar, el cuñado insoportable, la madre lamentosa, el padre ausente, el hijo que no regresa a casa durante esos días. Ese gasto de dinero que no nos va bien en regalos obligados y comidas exageradas. Si, es el marketing de la navidad lo que no queremos, la obligación de sentirse bien, de parecer que estás bien, feliz, simplemente porque es navidad.


Pero ¿y si fuéramos capaces de mirar con ojos nuevos, trascender el sentimiento de ausencia o de dolor, no sentirnos obligados a nada, permitirnos estar como deseemos, sentir lo que sentimos?¿ Y si fuéramos capaces realmente de mirar hacia dentro y no hacia fuera, no querer hacer lo que hacen los demás y ALINEARNOS con lo que nosotros queremos y sentimos, comer lo que deseemos, estar con quien nos apetezca en realidad? ¿Y si fuéramos capaces de "soltar la creencia" impuesta y decir NO?

No quiero formar parte de un marketing navideño, no deseo comer gambas ni cordero, no me apetece hacer regalos que salen por la tele, no quiero reunirme obligatoriamente para no herir a mi madre o a mi padre que ya son muy mayores y les queda poco tiempo... quiero mirar las velas y conectarme conmigo misma, vestir como cada día, disfrutar de las personas que AMO en realidad, mirar el invierno por la ventana, ver caer la lluvia o la nieve, sentir el olor de los árboles mojados, el abrigo de un jersey de lana, el aroma de un suave perfume, los acordes de mis canciones favoritas...  ¿Podríamos?

almufuentes@gmail.com

1 comentario:

  1. Yo era de esas personas que respiraban con alivio cuando acababa la navidad. Sin embargo, aún sigo recordando los momentos que viví en navidad, durante mi infancia. Recuerdo aquel momento tan esperado en que mi madre sacaba el viejo cajón de madera donde guardaba los adornos y las figuritas del belén, recuerdo la luz de las velas que colocaba junto a un niño Jesús de madera, o los villancicos que cantábamos mis hermanos y yo, acompañados por mi abuela y unas destartaladas panderetas, recuerdo el olor de la cocina cuando mi madre preparaba alfajores,...
    Por eso, este año quiero comenzar a construir recuerdos navideños entrañables para mis hijos, para que cuando sean mayores también ellos atesoren momentos imborrables, cargados de olores, de texturas y de colores. Porque la vida está formada por un collage de esos momentos. Este año estoy disfrutando con la llegada de la navidad. Ayer fui con mis hijos a comprar un árbol, lo colocamos en el salón y lo decoramos con la ilusión del que acoge a un miembro nuevo de la familia. Esta mañana mi hogar olía a bosque, algo está cambiando en eél.

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